| E-0024-Exploratoria-Huánuco-Tingo María |
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| Escrito por Auraluz Topazio |
| Viernes, 27 de Enero de 2012 09:55 |
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Asociación AIRE PURO Por Jefferson Montoya: No hay más que la vida, una sucesión de acontecimientos torpemente unidos por los lazos del azar. AFDLI- tve Lima 8:15 p.m. Cual si se tratara de una confabulación llegaban, de entre la oscura noche Victoriana, los integrantes de la XXIV salida de Aire Puro con destino a Huánuco. El reloj marcaba ya las 8:30 p.m. y el encargado de los pasajes aún no llegaba (buena Richi). Pero la consigna era que se trataba de un viaje de exploración, así que toda carencia (o exceso) estaba dentro de los límites permisibles (!!!). El amanecer nos encontró en Huariaca (2941 m.s.n.m.) a escasos setenta minutos de nuestro destino. El ómnibus serpenteaba rápidamente por la quebrada casi a la par que el caudaloso Huallaga, hasta abrirse en un valle mas amplio, cruzamos Ambos. Tomaiquichua (cuna de la Perricholi), Conchamarca y finalmente Huánuco, ciudad a la cual arribamos a las 7:00 a.m., cargamos con el equipo y nos encaminamos a casa de la abuela de Axel. Parecía que todos los mosquitos del mundo fueron ese fin de semana a Huánuco. La mañana se nos pasó entre desayunar, buscar a las amigas de Unifé que habían ido aparte a comprar los pasajes de regreso a Lima. Nos informaron que la forma de llegar al pueblo de la Libertad era tomando unas combis que partían del Mercado Nuevo (a cinco cuadras de la plaza); luego de una larga negociación y de darnos cuenta de algunos errores en los mapas del IGN (ver Yaurín), diecisiete exploradores de Aire Puro (Orlando y Silvia tomaron un tour alternativo) abordaron la nave que los llevaría a la tierra prometida. Finalmente partimos a las 11:30 de Huánuco rumbo al pueblito de la Libertad. Mientras nos alejábamos de la ciudad: negras nubes ensombrecían las alturas de Conchamarca y gruesas gotas de lluvia caían en la carretera. La adrenalina empezaba a fluir con solo pensar en el estado del camino y, en la posibilidad de trekear en la lluvia (sin sobretodo), hasta que nos detuvo una eficiente patrulla de carretera que luego de recibir su chiquita nos dejó continuar!. Cruzamos Conchamarca a las 11:55 sin novedad, pero llegando al lugar llamado Jatun Sequia (mitad del camino a la Libertad) la combi: simplemente empezó a patinar por el estado ledeznable del camino. Así que a las 12:20, mochila a la espalda, con suelo arcilloso y lluvia de por medio, emprendimos el camino hacia las lagunas. Llegamos al pueblo de Huacchacancha (2600 m.s.n.m.) a la 1:10 p.m, había dejado de llover y un sol radiante ahora nos alumbraba. El grupo se dividió en 2 partes: el grupo de avanzada a Pichgacocha con César y Ruth a la cabeza, Héctor, Jeff, Ricardo, Cinthia, Alejandro y Grace; y la otra parte con dirección al pueblito de la Libertad. Es en este punto en donde se decidió la suerte de la exploración, un error de apreciación hizo que diéramos un rodeo innecesario, que subamos por un camino recontra resbaloso (gracias a Cinthia de los montes pudieron subir Héctor y Richi) y que nos encontremos con Boby (a) "Chocolate", un can de una raza perdida en los tiempos, que fue nuestro guardián hasta el fin de la aventura. Eran las 3:00 p.m. y nos encontramos en Quintilpata (2930 m.s.n.m.), desde allí pudimos contemplar (aproximadamente a 2 horas de camino) una hermosa caída de agua; lugar en donde estaba ubicada la primera laguna a 3650 m.s.n.m., pero también vimos, algo perplejos, un camino que partía desde Huacchacancha que iba directo por toda la quebrada Pichgacocha hacia las lagunas. Dado la imposibilidad de lograr el objetivo, decidimos descansar allí (en una chacra de papas recién cosechada) para luego emprender el regreso. En el descenso (4:05 p.m.) llegamos al lugar llamado Independencia, propiedad del Sr. Félix Ponce Ingunza, típico habitante de nuestras regiones andinas, quien demostrando gran cordialidad nos obsequió sendas calabazas. Media hora después en Huacchacancha nos enteramos que el grupo que fue a la Libertad ya había emprendido el regreso en busca de la combi; mientras bajábamos muchos fueron los transportes (incluyendo un Tico) que nos ofrecían llevarnos hasta Huánuco, pero nosotros teníamos nuestra propia movilidad (!). Grande fue la sorpresa cuando llegamos a Jatun Sequia y no encontramos la bendita combi. Tres linternas fueron suficientes para guiarnos a través de la noche Conchamarquina hasta llegar a la carretera (7:30 p.m.). Algunos historiadores lo denominaron como un "Huacapune espiritual", pero el hecho de no pisar la tierra prometida implica un desafío para el próximo año: hacerlo en tiempo récord desde la misma carretera central hasta la Laguna Pichgacocha (posiblemente a fines de Mayo). Sunday, bloody sunday: Luego de hacer cola para bañarse (en casa del tío de Axel) y cenar en algún lugar de la ciudad, algunos miembros de la expedición Aire Puro decidieron hacer un reconocimiento al lugar denominado: Mandingo, el cual, dado su estratégica ubicación en el malecón, posee una extraordinaria vista nocturna de la ciudad de Huánuco. Ya que el domingo teníamos que ir a Tingo María a las 6:00 a.m, tuvimos que regresar temprano al campo base (4:30 a.m.). Algunos firmados:
Y la ganadora:
Siguiente Dia: Cueva de las Lechuzas-Tingo Maria Por Axel Orihuela: Eran las 6:00 a.m. de una hermosa mañana de Domingo. A más de uno le costó despertarse luego de la "visita" al "Mandingo" la noche anterior. Otra vez comenzó la larga fila por el baño, poco a poco nos fuimos preparando para emprender nuestra siguiente aventura rumbo a Tingo María, la tierra de la Bella Durmiente y de la Cueva de las Lechuzas. Ya cerca de las 7:30 a.m. partimos desde el puente "Calicanto" siguiendo la margen derecha del río Huallaga, por una carretera que, por cierto, está en muy buenas condiciones. A nuestro paso se abría uno de los más bellos paisajes que jamás he visto: cerros completamente llenos de vegetación, un hermoso cielo celeste, con nubes tan blancas como la nieve y un tímido sol que recién se asomaba con sus calurosos rayos.
Aprovechando las casi tres horas de viaje, unos descansaban reponiéndose de las pocas horas dormidas; otros escuchando música, disfrutando del hermoso paisaje y por qué no, tomando algunas fotos; aunque no siempre, se tuviera la certeza de obtener una buena toma; así se intentó fotografiar el río, la carretera, las nubes, o cualquier cosa que nos impresionara.
No debemos dejar de contar la grata impresión que nos causó, durante el trayecto, el túnel Carpish, de aproximadamente 800 m. de largo, que cruzamos y que nos llevó de la Sierra a la Selva.
Con poca dificultad llegamos a la Cueva y nos adentramos en ella: impresionados por su obscuridad, humedad, diferentes formas rocosas y por el sonido emitido por las aves que anidan en lo alto de la cueva. Nos ayudamos con linternas, aunque no falto alguien que tropezó. Tomamos muchas fotos y regresamos hacia la orilla del río. Otra vez cruzamos el Huallaga y en las motos taxis nos dirigimos a la ciudad de Tingo María. No faltaron algunos juegos de "persecuciones y disparos" entre los taxis.
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