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Excursión Cushpa
Noviembre 1997
Por Jannet Rodríguez:
Eran los primeros rayos de sol y la sed de aventura nacía en todos nosotros. Siete y cuarto era la hora acordada, la que no se cumplió, sino una hora después. Casi dejamos a Juanito porque pensaba que la salida era a las 8:00 a.m. y se vino caminando, claro que no faltaron ciertas personitas que desertaron!!!.
A partir!!!. Nuestra primera parada fue un grifo. La gran mayoría aprovecho para comprar fruta, galletas, y las chicas, sin pensarlo dos veces: al baño!. Menos yo, grave error!!!. De nuevo nos embarcamos. Fue ahí donde César dio su discurso, muy breve por cierto, porque nadie lo dejaba hablar, empezando por mí. Continuó nuestro recorrido leyendo periódicos, viendo fotos, escuchando música, y durmiendo.
Llegamos a nuestra punto de partida, que era el pueblo de San Buenaventura; un pueblito muy pintoresco pero sin baños localizado a 20 minutos de una desviación de la carretera a Canta (Km. 96).
Como es costumbre del grupo, tomamos las fotos respectivas, las caras se veían felices porque no sabían lo que se nos venia!!!. Todos preguntaban dónde quedaba Cushpa. El guía decía: En la Cruz. Nadie veía la Cruz!, cuando la ubicamos César nos daba aliento diciendo: de ahí se ve. Full pilas empezamos nuestra travesía.
Al ascender ya se sentía el agotamiento y el tamboreo de las truenos (creo que ya empezaba a alucinar).Va a llover!, decía Raúl. Dedujimos con Cinthia que no llovería. No llovió.
Empezaron las primeras caídas. Quién diría que iban a ser de "Nuestro Presidente" (échale la culpa a los zapatos Richi...). Para variar, la que parecía estar muy apurada en llegar era Ruth, que solo decía: !Suban, suban!.
Se comienza a dividir el grupo porque unos subían mas rápido que otros; y yo en busca de un baño!!!, lástima que no existían piedras ni arboles grandes para tener un rinconcito donde sentirme mas aliviada. Los accidentados no se hicieron esperar. Sino me equivoco fue Ernesto el primero. Creo que él sufrió más, sólo se lo clavaron... las espinas!!. Sietes espinas señores, señores espinas, en la pierna claro, donde más duele. Los guías no dijeron que el camino era espinoso, que crueldad...
El ascenso se hacía cada vez más duro y los descansos se hacían extrañar y Ruth !Suban... Suban! seguía diciendo. Y yo en busca de un baño natural con urgencia. Luego de una larga caminata tomamos un breve descanso mientras esperábamos al tercer grupo. Por ahí Cinthia decía: Ricardo ¿porqué no trajiste tus otros zapatos? y Ricardo: tuve que sacarme los uñeros , y la gente comenzó a batir, fue un mate risa. Y yo en busca de un baño,
Iniciamos nuestro ascenso todos menos Juan y yo. No sean mal pensados chicos, yo estaba buscando un baño y lo encontré!!!. Algo espinoso pero por fin una sensación de gran alivio y de menos carga según Juancito; mientras cuidaba que no suba el tercer grupo, e interrumpa mi faena. Ya mas aliviada continuamos la subida con Nancy y Juanito. Por ahí una convaleciente del tercer grupo, le había chocado la altura y se necesitaba la coramina, llamamos a gritos al que se había llevado el botiquín portátil... todo salió bien.
Seguimos con el ascenso en busca del camino y las huellas. Así llegamos a la Cruz, pero no a la meta. De ahí se veían las ruinas pero bordeando el cerro descansamos. Luego de 2 horas de caminata tomando un ligero refrigerio y siempre partían justo cuando empezaba a comer.
Seguimos con el ascenso con muchas ganas de llegar a nuestro destino. Ruth como siempre: Suban... suban!. El camino se hace angosto y punzoñoso. Dos amigos y yo dábamos animo a Nancy para que continúe, Valor...Valor!!... decíamos ya extenuados. Casi al llegar dos accidentados más en simultáneo, Nancy y yo vimos a los diablos azules!!!. Nancy lloró y yo estuve a punto, a Cinthia casi se le vino el refrigerio. Buscamos caramelos y alcohol para que se le pase el vértigo, y llegamos al objetivo (con alucinaciones y versos); bueno casi todos, eso creíamos. Muy cansadísimos después de tres largas horas y un poquito más, las ruinas estaban en mejor estado que nosotros. Los chistes, las ocurrencias que no faltaban, el almuercito y las fotos de nuestra gran hazaña no se hicieron esperar. Comenzó el descenso justo cuando yo me deleitaba con almuerzo.
Las Ruinas de Cushpa son extraordinarias. Desde ahí se puede ver todo Canta. La verdad que Los Atavillos tuvieron que haber trabajado bastante para construir estos restos arqueológicos del Intermedio Tardio.
El descenso fue muy divertido: nos veníamos silbando como niños exploradores y así nació la diversión. Que tal Alma Corazón y Vida!, cómo empieza?... ¿qué no se saben la letra..., se malean..., los ojitos chinitos... ..."y se llama Perú con P de patria ..., Te recordaré..., me recordarás..., las palabras de doble sentido... Claro que se la agarraron conmigo, me aprietas!!!, ¿Qué es eso..., con mas delicadeza?, no seas salvaje!!!, te toca tu turno..., en el Bertolloto nadie se salva. Entre risa y risa un herido, esta vez fue Juanito; se nos fue la risa, que tal caída!!!.
Se apuró el descenso ya mas calladitos, pero nadie olvidaba el bautizo de Cinthia y Pilar. Llegamos por fin muy extenuados. Una señora muy acomedida nos invito canchita y queso que devoramos al instante.
Pero Oh sorpresa!, faltaban dos integrantes... la preocupación se nos vino a todos, Dónde pueden estar?... Y si están arriba?. Un grupo de guías fue a buscarlos. Mientras tanto otro grupo los confundia con vacas que estaban en los cerros: los llamábamos y nada (era nuestra amiga que le choco la altura). Pensábamos que desertaron, pero su deseo anhelante de llegar a la meta les dio fuerza para seguir por otra ruta; porque nadie se dio cuenta que subieron (almorzaron con su respectivo descanso), mientras todos buscándolos entre los espinos del campo; pero por fin los ubicamos, un gran alivio (calma Ruth!!!).
Paralelo a ello un grupo se divertía conociendo el pueblo de Buenaventura. Por ahí Cinthia nos dijo que hay una Iglesia que tenía una campana de 1900 y las otras están en Latín; marchamos muy interesados, a ver lo contado. Nos encontramos con unas escalerillas muy pero muy estrechas, casi de costado teníamos que subir y trepar un par de rocas para llegar al campanario. Subimos y hallamos tres campanas donde nos tomamos las fotos, previo campaneo. Descendimos y descansábamos en la plaza mientras esperábamos a los extraviados. Se pensó en el bautizo: que suban 10 veces a tocar las campanas; pero, a nuestras ideas se las llevo el viento.
Subimos a la couster con ganas de seguir descansando. Todos listos emprendimos el retorno. Fue ahí donde Raúl comenzó a cobrar (todo estaba tan bien!!!). Se apagaron las luces y de pronto se escucho un grito escalofriante: todos alarmados encendieron las luces para saber lo sucedido, era yo, había sido asustada por Pilar por contarme un cuento de terror el cual caí completita. Una vez tranquilos, continuamos el retorno, llegamos y cada uno a su casita.
Si todavía no te animas: que esperas!!!, no te pierdas otra gran oportunidad de conocer lugares increíbles con amigos full pilas y con muchas ganas de vivir nuevas aventuras como tú.

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