| E-0027-Campamento Paracas 17/Ene |
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| Escrito por Auraluz Topazio |
| Domingo, 29 de Enero de 2012 19:20 |
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Campamento Ficha Técnica por Ricardo Rivadeneira S.
Por Ricardo Rivadeneira S.
Introducción:
Fue establecida como tal mediante D.S. 1281-75-AG, el 25 de septiembre de 1975. Es así que se constituyó en la primera unidad de conservación marina del Perú, además de preservar importante muestras de las formaciones del desierto costero, siendo hasta la fecha la única área protegida en el Pacífico Sur. Los destinos en la reservación son variados, siendo los mas comunes visitar la Catedral, Lagunillas, Yumaque y la playa La Mina. Se pueden conseguir tours con esos itinerarios o ir con su propia movilidad. Playa y Punta Mendieta, Laguna Grande y Laguna Flamenco son lugares pocos frecuentados pero existen combis que llegan hasta Laguna Grande inclusive y parten a primera hora (6-7 a.m.) Se puede hacer contrato con ellos para hacer un traslado ida y vuelta (más o menos por persona S/.4.00 a S/. 6.00. El viaje dura aprox. 1 hora y media).
Bahía de la Independencia, Caquio, Carhuaz y Morro Quemado son lugares pocos frecuentados y localizados en la parte sur de la Reserva. No existe movilidad para esos destinos y la carretera está en pésimo estado y además es muy factible perderse. Si se quiere ir contratar combis en Pisco o poseer una 4x4.
Yumaque es una sencilla playa, larga, abierta y silenciosa y de fácil acceso. Se puede acampar a lo largo de toda su extensión. Desde aquí se aprecia buena parte de la península de Paracas, teniendo al frente de ella a playas como La Mina, Raspón y Lagunillas; Punta Prieto y Punta Arquillo. Hacia el final, como detrás de una saliente en forma de arco sobre una gran cueva, y se ha hecho famosa a punto de ser retratada miles de veces: se llama La Catedral; donde hay un sendero que atraviesa una cueva, para llegar al lugar (bóveda). El Puente se encuentra las Salinas de Otuma, donde extraen y procesan la sal (EMSAL), y al sur de aquella esta una bonita ensenada de arena, bastante larga y calma: EL Playón. Esta playa de orilla casi plana termina en la Punta Otuma. Luego de una larga y alta pared, con bastantes rocas a flor de agua, se abre otra ensenada dando lugar a una de las playas más bellas de la Reserva: Mendieta. Es quizás desde esta playa donde realmente comenzamos a enamorarnos de Paracas. Al dormir en ella uno entiende mucho de la vida en toda la región. Es realmente un lugar de paz y contacto con el mundo muy difícil de encontrar hoy en día. Frente a Mendieta se encuentra tres islotes: I. Tortuga o La Viuda, I. Parayan Largo, I. Illeta. La playa termina en la Punta Mendieta. Luego viene el cerro Gallinazo (305 m.s.n.m.) Este sector se caracteriza por ser una zona de acantilados. Más al sur se llega a Laguna Grande. Es una ensenada cerrada de aguas muy calmadas, que se encuentra aproximadamente a una hora de camino en carro, desde la garita de control de ingreso a la Reserva. En la lado nor occidental de Laguna Grande se forma una curva aún más cerrada y allí han construido un muelle artesanal (flotante). Desde lejos se divisa un grupo de tenues construcciones y confundidas con el color de la arena que la circunda. Consta de 25 casas de esteras muy modestas, en medio de la zona desértica y arenosa de la costa. A esta población la llaman Laguna Grande "nueva", "muelle" o "puerto". Hay una posta y una oficina (la más austral) de la Reserva de Paracas. Esta población data del fenómeno del Niño de 1982-1983. Siguiendo la costa por la playa de arena, llena de yuyos y algo de basura del muelle, se llega al otro poblado de Laguna Grande llamada Rancherío de data más añeja (unos 50 años de existencia). En este poblado (último lugar para abastecerse de víveres hasta San Juan de Marcona si se sigue por el litoral), hay unas 40 casas (igualmente precarias); extraña el hecho de que esten situados a nivel del mar en lugar aparentemente inundable. Se sabe por gente de la zona que Laguna Grande Rancherío tiene 6 asociaciones y Laguna Grande Muelle 8 asociaciones para la extracción de conchas de abanico. El último fenómeno de El Niño 1982-1983 originó un "boom" de la concha de abanico (la cual proliferó en increíbles bancos naturales en la Bahía de la Independencia). La ensenada de Laguna Grande está prácticamente cerrada por una punta plana y larguísima que se llama El Ancla. Esta saliente larga y de poquísima altura, es de canto rodado hacia la bahía (de la Independencia) y de arena cubierta de menuda vegetación, hacia Laguna Grande. A un kilómetro al sur de El Ancla esta la Laguna Flamenco que está formada por la entrada del mar en una zona deprimida y esta naturalmente habitada por parihuanas o flamencos.
Siguiendo el camino, hacia el sur de Laguna Grande, se pasa por uno de los cementerios arqueológicos, de cuya área vecina provienen los más famosos mantos de Paracas. La presencia de estos vestigios arqueológicos es una de las razones que prevaleció para incluir a este sector dentro del área de la Reserva desde 1960. Existen diversas hipótesis sobre la extraordinaria cultura que alguna vez habitó este inhóspito desierto. Según lo evidencian algunos restos fósiles hallados en esta área, aquí existió un bosque y evidentemente, agua. Siguiendo con el trayecto descrito anteriormente se llega la playa Caquio: una bonita ensenada de arena con un fondo amplio que se convierte en quebrada, hacia atrás con un mar ordenado y una gran cantidad de islotes a ambos flancos. Más al sur están las playas Karwitas, La Tunga y Karwas o Carhuas. Esta última es una playa enorme de arena, larga y casi recta. Aquí también se puede acampar. Hasta aquí llega un camino directamente desde Ica vía Comatrana. Al frente de esta playa esta la Isla Independencia o I. La Vieja. Esta es una isla guanera, bastante grande y alta que tiene todos sus lados escarpados como una torta, con excepción del lado sur y sureste (donde están las instalaciones para el extracci6n del guano, embarcadoras y oficinas). La isla semeja una descomunal ballena permanentemente varada, parece montar guardia "a los recursos marisqueros más abundantes de la costa peruana", según opinan diversos expertos. Un poco más al sur de Isla Independencia está la Isla Santa Rosa, también guanera, mucho más pequeña y casi plana. Al sur de playa Karwas está la playa Del Morro. Se trata de una enorme playa muy ventosa, curva, con una gran zona plana detrás que parece inundarse de vez en cuando, y más atrás un ancho valle por el que viene el viento implacable, capaz de llevarse una carpa o "tumbar a un ciclista" en movimiento. La bahía de la Independencia tiene como límite austral a Punta Grande o Punta Morro Quemado. Este es un gran cerro negro y saliente, el cual encierra junto con el cerro carretas (al sur de Laguna Grande), a toda la bahía de la Independencia a modo de corchetes. La cima de Morro Quemado tiene 586 m.s.n.m. y la vista desde aquí es espectacular. Se puede observar toda la bahía de la Independencia y más allá; y con suerte, se puede topar con algún cóndor que frecuenta su cima. En las faldas de Morro Quemado existe una de las poblaciones de lobos marinos más numerosos que existe en toda la costa peruana. Bibliografía:
Por Liliana Salazar: Nuestro viaje tan esperado se inició a las 6:30 a.m. cuando 41 personas partimos rumbo a Paracas; para muchos era el retorno a un lugar hermoso, que nos cautivó cuando fuimos por primera vez en enero del ´97.
Las amenas conversaciones no se hicieron esperar, pues algunos nos reintegrábamos al grupo después de varios meses de ausencia; habían muchas cosas que contar y compartir, como la primera caminata de Airepuro Andinismo. Sin darnos cuenta pasaron las horas y el hambre no se hizo esperar, por ello hicimos una primera parada para tomar un apetitoso desayuno: unos chicharroncitos... humm!!!
Al fin a eso de las 11 a.m. divisamos a lo lejos el Balneario el Chaco, lugar desde cual partimos en dos lanchas rumbo a las Islas Ballestas; fue un paseo divertidísimo, muchos terminamos empapados por el agua que levantaba la lancha al chocar contra las olas. En este recorrido hacia las islas visitamos "El Candelabro", misteriosa figura que a pesar del fuerte viento que corre en esta zona, no logra borrarse. Fue aquí donde comenzamos a ver los primeros lobos marinos, ya no veíamos la hora de llegar a las Ballestas; hasta que al fin, a lo lejos nuestros ojos apreciaron las caprichosas formas de los islotes que la conforman, a medida que nos acercábamos, contemplamos mejor lo hermoso del lugar. Comenzamos a ver más lobos marinos... y que lobos, algunos eran enormes, coquetas focas y algunos pingüinos. No dejamos de tomar fotos a las hermosas formas naturales de algunas rocas que rodeadas de ese verde mar: eran increíbles. Llegamos también a la playa donde supuestamente encontraríamos cientos de lobos marinos y focas; pero no fue así, el fenómeno del niño ya había causado grandes estragos, aún así divisamos a muchos de estos animales disfrutando del sol tendidos en la orilla. Dimos un último vistazo a las Islas y emprendimos el retorno.
Después de un merecido almuerzo en los restaurantes del Balneario partimos hacia la Reserva Nacional de Paracas, eran como las 3 p.m., aquí visitamos "La Catedral", llegamos caminando por la playa hasta la bóveda misma... fue excelente!!
Algunos a pesar del vientecito que corría no resistimos meternos un chapuzón: que refrescante!. Mientras otros levantaban el campamento en medio de pequeñas lomitas que habían en el lugar. Fue una noche tranquila que se inicio con algunos juegos y el acompañamiento musical de nuestro grupo: "Las Limeñitas", conformado por el sexitar, Manuel, Ricardo y Axelito y el refuerzo de San Ravi y Guisella; todo iba bien, hasta que de pronto el mar nos jugó una mala pasada, una fuerte ola llego hasta el campamento y mojó algunas carpas. Los chicos se pusieron "moscas" como siempre! y cavaron algunos refuerzos alrededor del campamento para evitar una nueva sorpresa; seguimos cantando y jugando sin fogata, pues la "olita" mojó nuestras pocas reservas de leña. El sueño y cansancio nos venció pronto y nos fuimos a descansar. |
| Última actualización el Miércoles, 01 de Febrero de 2012 01:05 |