| E-0027-Campamento Paracas 18/Ene |
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| Escrito por Auraluz Topazio |
| Domingo, 29 de Enero de 2012 19:51 |
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Campamento Por Liliana Salazar:
DOMINGO 18 DE ENERO A las 8:30 a.m. estábamos listos para partir rumbo a la Laguna Flamenco para ver a los vistosos pájaros del mismo nombre; los cuales inspiraron según cuenta la historia, a Don José de San Martín para dar los colores de nuestra Bandera. A unos 50 min. lo primero que avistamos fue la Laguna Grande, había un muelle artesanal y muchas casas en un extremo, sus aguas parecían bastante tranquilas, y donde observamos mucha basura en sus orillas. Unos minutos mas de camino y llegamos a la Laguna Flamenco, grande fue nuestra sorpresa, pues el Niño de nuevo había hecho de las suyas; de los casi cien Flamencos (Parihuanas) que pensábamos encontrar, a lo lejos solo observamos tres de estas lindas aves (Richi a prometido volver y fotografiar a las 77 restantes), continuamos bordeando la laguna tratando de acercarnos más a las aves y poder fotografiarlas mejor; pero las bandidas, se nos escabullían.
El agua era cristalina y tranquila pero nos llamó la atención que todo el borde de la laguna estaba rodeada de una espuma muy blanca, algunos dijeron que era por el agua salada, fue muy curioso. Esta vez no se salvó Cinthia quien fue al fin bautizada con las aguas de esta laguna; opuso resistencia pero Manuelito y Ricardo se encargaron de doblegarla, que medidas tomará nuestra subversiva???
Emprendimos el regreso al campamento; hacia mucho calor, felizmente en el pueblo que había en la Laguna Grande encontramos una bodega y muchas Inka Kolas que saciaron nuestra sed. Estuvimos explorando a lo largo de la playa y llegamos a un lugar llamado Rocas a Flor de Agua, que hermosa vista: se veía el romper de las olas contra las rocas y se formaba como una ducha de agua excelente; en nuestro afán de capturar unas fotos... ya no ya!... terminamos empapados los fotógrafos y, fotografiamos pero valió la pena.
Seguimos caminando y subimos algunos cerros de arena desde donde se tenía una vista muy bonita. Hacia un extremo kilómetros y kilómetros de desierto de arena y hacia el otro, un infinito mar, en el cual se apreciaban pequeños islotes, algunos de formas muy curiosas como la de una tortuga.
A eso de las 5 p.m. al fin nos dirigíamos a Pisco para llamar a nuestras casas y tomar una bebidas para refrescarnos. Hasta el momento nada hacia pensar que dos días de viaje se convertirían en casi tres!!. A los pocos minutos que salimos de Pisco (Km 217 de la Panamericana Sur)... ppuuafff!! se reventó una de las llantas delanteras; gracias a la habilidad del chofer no sucedió una desgracia. Los chicos se portaron de maravilla sobre todo los responsables del viaje Ricardo y Axel, también Cecitar y Manuelito que parecían todos unos ingenieros mecánicos. Cambiar la llanta tomó cerca de dos horas después de lo cual avanzamos muy lento en busca de un lugar donde se pudiera comprar otra llanta o rencaucharla. Lo preocupante es que algunos comenzaron a ser víctimas de la insolación, esto por descuido de no haber usado bloqueadores solares, felizmente nuestro botiquín nos salvó del aprieto aparte de contar con nuestra enfermera estrella Nancita y la ayuda de quien les habla. Sin darnos cuenta casi saliendo de Cañete comenzaba nuestro tercer día, la llanta que reventó estaba tratandose de ser reparada. Muchos aprovechamos para llamar nuevamente a nuestras familias para avisar lo sucedido, y decir que nos tomaría un poco mas de tiempo el llegar a casa. Felizmente no se perdía el ánimo y entre bromas y risas seguíamos para adelante, comenzamos a recordar alguna frases celebres como:
Ya no recuerdo bien pero creo que eran cerca de las 3 a.m. cuando terminaron de arreglar la llanta, y emprendimos nuevamente el viaje. Digimos: al fin ahora si llegamos pronto! ... pero, como a los 15 min. nuevamente... pppuuuaaaffff!! la llanta rencauchada se volvió a reventar. Pero esta vez el carro continuo. No sé exactamente donde volvió a parar el chofer para volver a repararla; pero esta vez ya nadie bajo del bus, estábamos muy cansados; lo bueno es que nuevamente nos dirigíamos a casa.
Lima ya estaba cerca y empezó una ligera llovizna que nos acompaño el resto del camino. Como a las 5:30 a.m. ya estábamos pasando el peaje; muchos nos reímos y decíamos: ahora si de frente a la panadería a llevar el desayuno a casa!!!. Lo bueno es que todos estábamos sanos y salvos; son cosas que ocurren y no hay culpables, es una experiencia más y sacaremos provecho de ella. |
| Última actualización el Miércoles, 01 de Febrero de 2012 11:46 |