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Home 2003 A-0052 - Alpes -Italia-Francia-Italia
A-0052 - Alpes -Italia-Francia-Italia PDF Imprimir E-mail
Escrito por Auraluz Topazio   
Sábado, 07 de Enero de 2012 10:19

Alpes
Italia-Francia-Italia
Agosto 2003 


Texto: Ricardo Rivadeneira

Fotos: Fernando Learreta 

Alpes es sinónimo de montaña, de sueños realizados, de tragedias, de grandes epopeyas. Es sinónimo de Whymper, de Mummery, de Lionel Terray, de Rebuffat, de Lachenal, de Bonatti, de Hermann Buhl, de Cassin y de tantos otros hombres que hicieron lo imposible... posible. 

Estoy seguro que muchos montañeros, aquellos que han sucumbido a este bello deporte, han soñado muchas veces por enfrentarse a la arista Hornli en el Materhorn o Cervino; en escalar el pilar Whymper en las Grandes Jorasses, en ver un amanecer desde la pared norte del Eiger o un atardecer desde las Droites, en pisar la cumbre del Mont Blanc. Como muchos ellos, aún poseo esas ganas de repetir y disfrutar lo que muchos otros hombres ya han realizado. 

Arista Castor Pollux-Castor

El 2003 me ha dado la oportunidad de conocer todo el ambiente que rodea a los Alpes. Aunque por diversas razones (entrenamiento inadecuado, presupuesto, falta de cordada y climatología) no tuve la oportunidad de abordar alguna empresa mas exigente.  Me llevo muchos recuerdos y experiencias de este viaje... y sobre todo, la promesa de volver y realizar muchas cosas... pero ya no solo... con amigos; para disfrutar y compartir la montaña y la experiencia como debe de ser. 

Gran Paradiso 

Experimentarse a uno mismo significa vivir, o bien la vida no es otra cosa que una vital y continua experiencia de uno mismo. Quien no experimenta continuamente cosas nuevas termina estancándose. Quien no tiene sus propias experiencias, sino que se deja conducir por las experiencias de otros, acaba vegetando.
Reinhold Messner 


Madrid, martes 5 de agosto, 7 de la mañana. Me encontraba en la estación de bus de Méndez Alvaro en espera de abordar el autocar que me llevara hasta Torino en Italia. Me esperaba 25 horas de viaje. Luego de tratar de conocer Torino sede de los Juegos Olímpicos de Invierno del 2006; por algunas horas me dirigí a Aosta, punto neurálgico para llegar a los Alpes Italianos. De Aosta se puede conseguir buses a buen precio a otros pueblos aledaños como Cervinia, Breuil, Cormayeur y Varsevaranche-Pont; precisamente este ultimo enclave era mi destino final, para luego acceder al Gran Paradiso. Montaña enclavada enteramente en territorio Italiano, con 4061 metros de altitud y cuyo principal objetivo era de aclimatarme y tratar de estirar algo las piernas dado que hacia 2 meses que no salía a la montaña. 

Pont se encuentra a una altitud de 1960 metros y existe un camping muy bueno (y sobretodo barato) para fijar el campo base. Un kilómetro mas arriba a 2775 m.s.n.m., se encuentra el refugio Vittorio Emanuele II. 

Dado que me encontraba anímicamente como físicamente (creía yo) bien (en un reconocimiento llegue en 1 hora y 20 minutos al refugio donde los libros hablaban de 2 horas como mínimo) decidí abordar la empresa desde Pont y no desde el refugio Vittorio Emanuele II como normalmente la gente lo hace. Simplemente cometí un error y haciendo memoria, 2da vez que intento algo similar que termina en fracaso. 

Agosto 1999, Perú, a 4000 m.s.n.m., Cebollapampa, Cordillera Blanca. Con unos amigos decidimos intentar la cumbre del Pisco (5752 m.s.n.m.) desde Cebollapampa en vez de intentarlo desde el campo base a 4600 m.s.n.m. como lo hace la gente normal. Con harta confianza y a la vez (creo) con un poco de soberbia, comenzamos a ascender la montaña a la medianoche. Trece horas mas tarde tuvimos que renunciar a la cumbre en un día precioso; pero que por nuestra falta de respeto y desatino, lo convirtieron en una meta inalcanzable. 

El Gran Paradiso me lo hizo recordar. A las 9 de la mañana, me localizaba ya en el glaciar a 3800 m.s.n.m. aproximadamente, habían transcurrido 7 horas de mi salida de Pont y avanzaba demasiado lento, no disfrutaba de la ascensión. Mis 2 meses de inactividad me pasaban factura. Deseché el ofrecimiento de una cordada Vasca de unirme a ellos por que me encontraba simplemente fatal. Con el orgullo en la mano, a las 9:30 a.m. tuve que retirarme, nuevamente la montaña me enseñó que debo de ser humilde ante ella y no andarme con experimentos. 

En el descenso me encontré con Bernabé (español que había coronado el Everest en mayo de este año), Joaquín (español, la persona mas erudita que he encontrado referente a temas de montaña) y Fernando (un argentino con un entusiasmo envidiable, no dudo que algún día ascenderá la montaña de sus sueños). Ellos habían llegado a la cumbre 2 horas antes y me comentaron los pormenores de su ascensión.

Ya por las proximidades del refugio decidí quedarme una noche ahí para intentar el Gran Paradiso por 2da. vez al día siguiente. Fernando, en un acto muy generoso, me presto dinero para quedarme (había olvidado mi billetera en Pont). Luego con él y Joaquín nos reencontraríamos mas adelante en Chamonix. Pero aún tenia un asunto pendiente en solitario con una montaña. 

El sábado 9 de agosto entre las 9 y las 10 de la mañana estaba a solo 3 metros del Pico de la Maddona del Gran Paradiso y donde finalizaba la ruta normal (F+/PD-Grado II) y las que todos ascienden y por ende la cumbre. Me encontraba atascado entre una muchedumbre de montañeros. Solo 1 chapa para asegurar me separaba de la estatua de la Virgen María que los Italianos habían colocado en la parte mas alto del macizo.

Demasiada gente para tan pequeño resalte rocoso. Decidí quedarme ahí con unos italianos y españoles y, admirar por unos minutos, el paisaje majestuoso que te puede dar un cielo limpio de nubes. Para mí y para mucha gente de ese día, esa fue nuestra cumbre. Sin gente o con montañeros mucho mas amables hubiéramos ascendido los últimos 3 o 4 metros pero bajo estas circunstancias no valía la pena.

Los Italianos me ayudaron a reconocer a lo lejos el Mont Blanc, el Gran Combin, el Cervino y descendí con ellos hasta la morrena. Pero no todo fue agradable en la ascensión. En los últimos 60 metros de roca había conocido, y por 1era vez en mi vida: la indiferencia, la temeridad y la  falta de educación de muchas personas. Simplemente ellos iban con cuerda y yo no y aunque era muy capaz de realizar dicha ruta, mis pasos en roca tenían que ser realizados con más cuidado. A mí nadie me aseguraba y aunque asumí dicho riesgo desde el principio. Bajo mi opinión andaba bien y a un paso razonable. Simplemente no disfrute esta parte. Tenía que colocarme al lado muchas veces para dejar pasar a la gente que me reclamaba, gente que bajo mi punto de vista, no guardan los principios básicos de un buen montañero.

Ya había leído en algún libro de la masificación de algunas montañas en Europa, pero no me esperaba algo así. La verdad que no lograba entender por que tanto apuro si se veía una muchedumbre atascada en la cumbre. Lo lógico era esperar a que bajen los de arriba y luego subir, así todos disfrutarían de todo. Aun así, me agradó mucho la ascensión, especialmente la parte donde para atravesar una rimaya (grieta entre 2 planos) se colocaron 2 escaleras metálicas para facilitar el ascenso. Al subir por dichas escaleras, mi imaginación me traslado inmediatamente a los Himalaya, por que solo había visto en películas del Everest usar dicho instrumento. Toda una experiencia. 

El Gran Paradiso me dió una lección, pero a la vez, permitió que corrigiera mi error. 

Chamonix 

El juego del alpinismo no consiste en exponerse a los riesgos, pero los riesgos forman parte del juego.
Lionel Terray 


Después de hacer un trasbordo en Courmayeur (Italia) y luego de pasar por un túnel que penetra el macizo del Monte Bianco por su base y que por cierto, para cruzarlo en coche hay que pagar la módica suma de 20 euros de peaje. Arribé a Chamonix al promediar las 6 de la tarde. Por esas casualidades, Fernando y Joaquín se encontraban por los alrededores y me indicaron como llegar al camping donde ellos, amablemente, ya habían realizado las gestiones para quedarme. Dicho camping, localizado próximo a la estación de tren de Plaine des Praz, posee una vista impresionante al Mont Blanc y los Drus. 

Mis nuevos amigos me informaron del estado del Mont Blanc: por la ola de calor que azotaba no solo a Francia, sino a media Europa muchas montañas como el Mont Blanc y el Matterhorn (o Cervino) sufren continuos desprendimientos de piedras y seracs, lo que ha creado mucho más riesgo para los que desean ascenderlo. 

El Mont Blanc posee 3 principales rutas: la ruta normal por Aiguille du Gouter, la ruta por Les Grands Mulets y la ruta de los 4 miles que, antes de llegar a la cima mas alta de los Alpes, cumbrea el Mont Blanc du Tacul y el Mont Maudit. Dada la masificación de la primera y el peligro a avalanchas de la 2da, había elegido con suma anterioridad la ruta de los 4 miles, cuya principal dificultad, para alguien que aspiraba en ir en solitario, eran 2 paredes de hielo. Aun así, en la Cies des guides de Chamonix me informaron que ningún guía deseaba ascender el Mont Blanc por ninguna ruta. El juego de la ruleta rusa se me vino a la mente dado que era obvio que los desprendimientos de roca, no es un fenómeno continuo, sino aleatorio. Puede ser que te toque como puede ser que no, pero el riesgo a que la vida te pase factura se incrementaba esta temporada por el excesivo calor que reinaba en Francia. 

Creo que la decisión mas difícil de una persona que le gusta las montañas es renunciar a ellas. Por climatología, por tiempo, por estado físico, por un mal presentimiento. Me he retirado muchas veces de ella con la siempre latente promesa de volver y a veces ha sido así. Recuerdo que en el 2002, con un nutrido grupo de amigos de mi club, deseábamos ascender el Huascaran (6768 m.s.n.m.) ya lo había intentado el año anterior, llegando a una cota aproximada de 6400 m.s.n.m., pero en el 2002, el Huascarán estaba impracticable y la Casa de Guías de la Cordillera Blanca nos lo hicieron saber.

Dicho año lo dejamos para intentarlo mas adelante; pero al Huascaran, lo tengo a 10 horas en bus de mi casa en Lima y lo puedo intentar siempre, mas el Mont Blanc se encontraba en otro continente y van a pasar por lo menos unos años a que vuelva por estos lares. 

No quise asumir el riesgo. Y vaya que fue dura la decisión. Cuando el lunes tomé el teleférico de Aiguille du Midi para hacer un recorrido turístico (algo caro pero altamente recomendable) y observaba como algunos montañeros bajaban al refugio de Comisques (punto de inicio de la ruta de los 4 miles), o ascendían el Mont Blanc por la ruta que deseaba intentar, algo de mí me recriminaba. Extrañe mucho a mis amigos de Perú que eran mi cordada. Compañeros de 1000 y una aventuras que asumíamos riesgos como equipo y confiábamos de manera ciega entre nosotros. Probablemente con ellos si me animaba a intentarlo, pero esta vez no era mi momento. 

Luego de almorzar el MacMenu más caro de toda mi historia (5,9 euros, en Madrid esta a 4,2, en Lisboa 3,6 y en Lima a 2 euros a lo mucho). Con Joaquín y Fernando platicamos mucho las alternativas que podíamos tener para seguir por los alrededores. Ellos tenían un as bajo el brazo, el plan B: Suiza, Zermatt, ver el Matterhorn. Inmediatamente me acople a su aventura y así el viaje se volvió de a 3 y no de a 1. Los Alpes Suizos nos esperaban. 

Entre el Castor y un glaciar agrietado 

Caminar cerca del límite no es sólo caminar entre lo posible y lo imposible, entre la vida y la muerte, entre subir y caer; supone tener siempre claro lo que somos capaces de hacer y lo que es imposible para nosotros, darse cuenta de que el océano de lo imposible, del por hacer, es mucho más grande que la gota de lo que tenemos la capacidad de hacer.
Reinhold Messner


Localizado al sur de Suiza, Zermatt (1620 m.s.n.m.) es un pueblo muy simpático. Me atrevería a decir que ha sido el pueblo mas bonito de este viaje. Con casitas preciosas, un río que lo cruza, gente muy amable y sobre todo, rodeado de montañas como el Monte Rosa (4634 m.s.n.m.) o el Matterhorn (4478 m.s.n.m.)

Cuentan que la revista alemana Munich Alpinismus en 1964 propuso un concurso para elegir la montaña mas bella del planeta. El Alpamayo (Cordillera Blanca) ganó el concurso fotográfico; pero muy de cerca, quedaron nevados como el K2 (Himalaya), Matterhorn (Alpes) y el Fitz Roy (Patagonia). Simplemente el Matterhorn por el lado que lo mires es un pico muy impresionante. 

La pequeña expedición argentina-española-peruana colocó sus carpas en el camping de Zermatt; que por cierto, aunque no posee las comodidades de otros campings, su precio es muy asequible comprable con la oferta holetelera del pueblo. Dicho camping se encuentra a 5 minutos caminando de la estación de tren. 

Después de recorrer el pueblo y hacer las averiguaciones del caso (muy caro los guías suizos para los latinos) decidimos intentar el Breithorn (4164 m.s.n.m.), Castor (4228 m.s.n.m.) y Pollux (4092 m.s.n.m.) Para el primero íbamos los 3 y para los 2 últimos la cordada se reducía a sus miembros latinoamericanos. 

El miércoles 13 de agosto, muy temprano, tomamos el teleférico Klein Matterhorn que nos iba a depositar a una altura de 3899 m.s.n.m. De ahí al Breithorn fué un poco más de 1 hora de una ascensión tranquila y, con mucha gente en un glaciar algo agrietado. Dada la proximidad del teleférico creo que el Breithorn es el Pastoruri (nevado popular en la Cordillera Blanca) de los Alpes. De todos modos de su cumbre se puede apreciar una excelente vista de las montañas a su entorno. 

Cumbre Breithorn

Al descender del Breithorn nos separamos de Joaquín por un par de días y, Fernando y yo nos internamos en el glaciar mas agrietado que he cruzado en mi vida. Nuestra intención era llegar al refugio Torino, para al día siguiente realizar la dupleta Castor-Pollux. Para llegar al mencionado refugio, que se encuentra en Italia, hay que realizar un travesía por el glaciar Verragletscher. Este glaciar se encuentra muy agrietado. Se podían encontrar grandes grietas para saltar y otros con puente para pasar con sumo cuidado. Nosotros éramos los únicos, en todo el glaciar, que siempre asegurábamos al otro cuando realizaba alguna acción. Eran mas de la 2 de la tarde y el sol estaba muy fuerte.

Las demás cordadas pasaban las grietas con una seguridad (o tal vez desconocimiento) pasmoso. En realidad la acción de asegurar a tu compañero toma su tiempo; pero ambos, creíamos que era lo mejor. Probablemente la parte mas delicada del glaciar era un puente de hielo de unos 3 a 4 metros, muy ancho para saltar. Entonces Fernando me asegura y cruzo. Mientras preparaba el sistema para asegurar a Fernando, se aparecieron una pareja de suizos donde ella comenzó a cruzar el puente y de pronto bufffffff el puente se rompió. La mujer logro mantener la calma a pesar que medio cuerpo estaba en el vacío. Inmediatamente ayude al tipo de la otra cordada a sostener a la chica y Fernando le dió la mano en una operación delicada para que saliera de ahí. Segundos después la mujer colocó un tornillo en el glaciar para asegurar a su compañero. Fernando tuvo que dar un gran salto para cruzar la grieta. 

Después de 5 largas horas llegamos al refugio donde descansamos y dormimos algunas horas. 

El jueves 14 nos levantamos muy temprano, saliendo del refugio a las 6 a.m. aproximadamente. Presenciamos un hermoso amanecer y enfilamos rumbo al Castor (PD+). Ascendiendo dicho pico notábamos como el clima estaba cambiando, a veces se ponía nuboso.

Cien metros antes de la cumbre del Castor nos topamos con una pared de hielo y roca que no estaba en los manuales. Dicha pared debe de haber tenido unos 50 metros de altitud y una inclinación aproximada de 50-60 grados, lo se por que para esta ocasión solo lleve una cuerda de 30 metros de 8 mm y mientras ascendía (Fernando me aseguraba), se me termina la cuerda justo al inicio de la parte rocosa.

Después de recriminarme por no traer mi otra cuerda mas larga y mediante gritos (para que Fernando me escuche) tuvimos que avanzar unos 15 metros en ensamble (ambos ascendíamos a la vez), hasta que llegué a la arista y pude hacer un sistema algo decente. Después vino la arista mas estrecha que he cruzado en toda mi vida. Cuarenta metros que me parecieron 100. De verdad cada paso que daba era un suspiro interminable (... tan dulce es el vértigo...) y es que en esta ocasión si que estaba prohibido mirar a los lados y caerse. Como a las 11 llegamos a la cumbre del Castor en el cual estuvimos unos segundos para las clásicas fotos con fondo nubloso, por que el clima había empeorado.

Otra vez la afilada arista, la pared de hielo y directo al refugio, dado que creíamos que la pared del Pollux se encontraría húmedo por el mal tiempo. Y así fué, por que presenciamos un rescate justo de gente que no podía bajar del mencionado nevado, dado que la roca estaba muy mojada. 

Al día siguiente viernes 15, nos levantamos muy temprano para intentar el Pollux; pero, ese día se desato una tormenta muy fuerte que hizo que todas las cordadas desistieran en su intento. La verdad que se veía muy poco por lo que tuvimos que prácticamente volar (en realidad el merito se lo debe de llevar Fernando que me hizo correr por todo el glaciar) para escapar de la tormenta. 

Como nota curiosa, al llegar al teleférico la tormenta se termino. Cosas del clima. 

Ya en Zermatt y luego de encontrar a Joaquín estuvimos toda la tarde conversando y durmiendo. Como anécdota calculamos cuanto dinero nos ahorramos al no contratar un guía. Entre los 3 fácil 600 euros; pero claro, todos teníamos las cosas claras de lo que podíamos y no podíamos hacer, e intentar y, eso es algo importante por que me he encontrado con cada tipo en los Alpes, que simplemente no tenían el nivel técnico como para estar allí y... sin guía. Este viaje me ha explicado el por que mucha gente fallece en estas montañas. 

Epílogo 

En algún momento elegí y ya no tiene remedio, no tiene sentido mirar hacia atrás o hacia delante, pensar que hubiera sido; el ayer no existe y el mañana está muy lejos. Elegí la libertad como compañera de viaje y ella no sabe de ternura y soledad.
Miriam García Pascual. 


Con Fernando regresamos a Chamonix nuevamente. Aunque las probabilidades eran mínimas, aún teníamos esperanzas que las cosas hubieran cambiado en el Mont Blanc. Lamentablemente no fué así (en la Cies des guides de Chamonix nos comentaron que inclusive se había cerrado el refugio Gouter y, que todavía ningún guía quería ascender la montaña bajo esas condiciones) y mi tiempo y dinero se agotaban. 

Luego de pasar un par de excelentes días de excursión en los pueblos aledaños a los Alpes Franceses (Samoens), me dirigí a Annecy (lugar que vió nacer a Louis Lachechal) para embarcarme a Barcelona y luego a Madrid. 

El martes 19 de agosto ya me encontraba en casa. Apenas pude prepararme un almuerzo diferente a los días anteriores (que se basaba en verduras, atún y fideos), para caer rendido en mi cama y dormir por largas horas. A veces los montañeros necesitamos vacaciones de nuestras vacaciones y por 1 día, no hice nada mas que holgazanear. 

Alpes... algún día regresaré. 

Nota Final: Mi amigo Fernando junto con un inglés, hicieron cumbre en el MontBlanc por Aiguille du Gouter el viernes 22 de Agosto a las 8 de la mañana. Ambos asumieron un riesgo y ganaron la partida. Va mis mas sinceras felicitaciones hacia ellos. 

 

 

Última actualización el Jueves, 22 de Marzo de 2012 11:06